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La Fiesta del Gran Gozo

Sadhana de la Autoiniciación de Vajrayoguini

Una vez que hayamos completado el retiro de aproximación de acción y la puyha de fuego, estaremos cualificados para realizar la autoiniciación. Con esta práctica podemos renovar y reforzar nuestros votos y compromisos tántricos, purificar las faltas e, incluso, las caídas tántricas. Es importante que practiquemos la autoiniciación con regularidad porque el mantenimiento de los votos y compromisos es la base de todos los logros tántricos. Si rompemos estas promesas y no las renovamos aplicando un método apropiado, no podremos obtener realizaciones tántricas.

Son muchos los beneficios de realizar la autoiniciación con regularidad. Entre ellos podemos mencionar los siguientes:

1. Tendremos éxito en las prácticas de las etapas de generación y de consumación.
2. Las semillas de los cuatro Cuerpos de Buda, plantadas en nuestro continuo mental, germinarán con rapidez.
3. Estaremos siempre, en esta vida y en las venideras, bajo el cuidado de Heruka y de Vajrayoguini.
4. Recibiremos las bendiciones de todos los Héroes y Heroínas y, gracias a ello, alcanzaremos muy pronto la Tierra Pura de las Dakinis.
5. Purificaremos el karma destructivo grave que hayamos acumulado desde tiempo sin principio e incrementaremos nuestros méritos y la duración de nuestra vida.
6. Renovaremos por completo nuestros votos del Bodhisatva y los tántricos.
7. Pacificaremos los obstáculos externos, internos y secretos.
8. Alcanzaremos con facilidad la realización final de No Más Aprendizaje.

Podemos realizar la autoiniciación cuando lo deseemos. En particular, según las instrucciones del libro Guía del Paraíso de las Dakinis, los dos días diez de cada mes son muy especiales para las Dakinis. Los ofrecimientos y las oraciones que se realizan en estos días tienen más poder, y es más fácil recibir las bendiciones de los Dakas y Dakinis. Por estas razones, los practicantes sinceros de Heruka y Vajrayoguini no deberían olvidar hacer ofrecimientos en estos dos días. Además, hay un mes al año que es de especial importancia para los practicantes de Heruka y Vajrayoguini. Este período, que comienza el día dieciséis del undécimo mes del calendario lunar y finaliza el día quince del duodécimo mes, entraña una gran fuerza espiritual, por lo que los practicantes de Heruka y Vajrayoguini lo dedican a hacer ofrendas y a meditar en retiro. Los dos días diez de este mes son sagrados. El primero –el día veinticinco del undécimo mes– es el día especial de Vajrayoguini; y el segundo –el día diez del duodécimo mes– es el día especial de Heruka. En estos días debemos hacer ofrendas especiales.

Para realizar la autoiniciación preparamos una mesa elevada delante del altar o en cualquier otro lugar que sea conveniente. Cubrimos la mesa con un mantel limpio y sobre ella colocamos de manera horizontal una imagen del mandala de Vajrayoguini. En el centro del mandala ponemos un pequeño recipiente con polvo de sindhura, que constituye el llamado mandala apilado del cuerpo, el objeto visual en relación al cual generamos el cuerpo de la Deidad generada ante nosotros. Sobre esto disponemos un trípode y sobre él un recipiente de cráneo, real o artificial, u otro recipiente similar. En él vertimos un poco de licor, té negro u otra bebida similar, lo endulzamos con miel y añadimos un poco de la sustancia de la ofrenda interna. Cubrimos entonces el recipiente con una pequeña tela limpia de color rojo poniéndola encima de una rejilla que tenga la forma de una estrella de seis puntas. Esto constituye lo que se llama el mandala del néctar de la palabra. Es el objeto visual en relación al cual generamos la palabra de Vajrayoguini. Encima del paño colocamos el mandala mental de sindhura, que es el objeto visual en relación al cual generamos la mente de Vajrayoguini generada enfrente de nosotros.

Si no tenemos el bloque tradicional de madera del mandala de sindhura, podemos utilizar un trozo de madera limpio de forma circular, o un espejo redondo. Sobre la superficie plana dibujamos el origen de los fenómenos, como una estrella de seis puntas formada por dos triángulos cruzados, con un remolino de gozo en cada una de las cuatro esquinas. En el centro del origen de los fenómenos escribimos en oro, preferiblemente oro puro, la sílaba BAM rodeada del mantra de las tres OMs dispuesto en círculo hacia la izquierda. A continuación espolvoreamos un poco de sindhura a través de un pequeño cedazo sobre la superficie del disco, dejándolo ligeramente cubierto. Éste es el mandala mental de sindhura, y lo colocamos encima del mandala del néctar de la palabra. Esta manera de realizar el mandala mental de sindhura fue explicado por Ngulchu Dharmabhadra de acuerdo con fuentes tradicionales auténticas.

Alrededor de los mandalas del cuerpo, de la palabra y de la mente, ponemos un juego de pequeños boles de ofrendas dispuestos hacia la izquierda. Comenzando por el este, delante del mandala, ponemos ARGHAM, en el nordeste (a nuestra derecha) PADIAM, en el norte PUPE, en el noroeste DHUPE, en el oeste DIVE, en el sudoeste GENDHE, en el sur NIUDE y, por último, en el sudeste una flor para marcar el límite. Delante de ellos ponemos cinco filas de ofrendas externas como mínimo. La primera fila, la que está más cerca del mandala, se ha de comenzar por la izquierda del mandala (nuestra derecha) y consta de nueve boles que contienen las ofrendas siguientes, en este mismo orden: ARGHAM, PADIAM, ENTZSAMANAM (agua para enjuagarse la boca), PROKIANAM (agua para rociar), PUPE, DHUPE, DIVE, GENDHE y NIUDE. Estas ofrendas son para las Deidades del mandala generado enfrente de nosotros. La segunda fila, que se dispone delante de la primera y en el mismo sentido, contiene las ofrendas externas generales: ARGHAM, PADIAM, PUPE, DHUPE, DIVE, GENDHE y NIUDE. Estas ofrendas se pueden utilizar en diferentes partes de la sadhana, como las ofrendas de las tormas, del tsog o de agradecimiento. Delante de esta fila colocamos las ofrendas externas para la Deidad de la bumpa, desde ARGHAM hasta NIUDE, dispuestas desde la izquierda del mandala. Delante de ellas hemos de poner las ofrendas preliminares, desde ARGHAM hasta NIUDE, dispuestas desde la izquierda del mandala. El siguiente juego de ofrendas, el más próximo al practicante, desde AHRGHAM hasta NIUDE, es para nosotros generados como la Deidad. Esta fila se ha de disponer en el sentido opuesto, de nuestra izquierda a nuestra derecha. A continuación ponemos las ofrendas de las tormas a la derecha del mandala (nuestra izquierda), ligeramente hacia delante. Delante de las tormas principales colocamos una torma para los Protectores generales del Dharma y la torma preliminar. Las ofrendas del tsog las ponemos a la izquierda del mandala o donde quede sitio libre.

Delante de nuestro asiento, sobre una mesa pequeña, disponemos una bumpa u otro recipiente similar y la llenamos unos dos tercios de agua con azafrán, a la que añadimos una pequeña porción de la sustancia de la bumpa, si disponemos de ella. Si lo preferimos, podemos disponer las ofrendas a la Deidad de la bumpa delante de dicho recipiente en vez de ponerlas sobre el altar. En nuestra mesita ponemos una pequeña concha con un pequeño vajra del que cuelga un largo cordel de cinco colores enrollado a él, además de una campana y un vajra, un damaru, el recipiente de la ofrenda interna y unos granos de arroz o una flor. Aunque realicemos la práctica en grupo, un solo juego de la bumpa, concha y vajra pequeño es suficiente, y se ha de colocar delante de la persona que vaya a presidir la puyha.

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